1960 — 1980

Ciencia, interdisciplinariedad y valorización

Llegada del general de Gaulle, Presidente de la República Francesa, a los laboratorios de Bellevue, marzo de 1965

© Fonds historique/CNRS Photothèque

El regreso al poder del general de Gaulle marca el inicio de un período próspero para la investigación francesa.

Considerada desde 1958 una prioridad nacional por el fundador de la Quinta República francesa, la investigación está bajo tutela de un ministerio estatal…

y dotada de instituciones nuevas hasta el más alto nivel del poder. Sobre todo, sus presupuestos registran un crecimiento sin precedentes. El del CNRS experimenta una progresión anual media de un 25 % hasta el año 1969, después de que su valor se haya duplicado de manera constante entre 1958 y 1960. Esta riqueza se traduce concretamente en nuevos laboratorios, equipamiento y personal.

Llegada del general de Gaulle, Presidente de la República Francesa, a los laboratorios de Bellevue, marzo de 1965

© Fonds historique/CNRS Photothèque

Siguiendo esa dinámica de crecimiento, en los años sesenta se crean tres organismos franceses de investigación de gran importancia.

El Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES, por sus siglas en francés), en 1961, encargado de coordinar y dirigir las actividades espaciales francesas; el Instituto nacional de salud e investigación médica (INSERM), en 1964, encargado de las investigaciones en el ámbito de la biología y de la salud, y el IRIA (Instituto de investigación en informática y automatización, disciplina todavía incipiente), creado en 1967 y nacionalizado en 1979 (cuando pasará a denominarse INRIA). La investigación pública francesa comienza entonces a concretarse de verdad.

Se inauguran otras obras, que contribuyen al desarrollo del CNRS. Van creándose nuevas estructuras destinadas a apoyar la astronomía y la geofísica, por una parte, la física nuclear y la física de partículas, por otra, que darán lugar a la fundación de dos institutos nacionales del CNRS: el INSU (Instituto de Ciencias del Universo) y el IN2P3 (Instituto de Física Nuclear y Física de Partículas). Incluso un instituto menos conocido dedicado a la valorización de la investigación los precedió. Iniciativa pionera que originó una agencia llamada «ANVAR» en enero de 1967, da testimonio de la voluntad del CNRS de garantizar la transferencia hacia la sociedad de los trabajos realizados en sus laboratorios.

CFHT, telescopio Canadá-Francia-Hawái, el primer proyecto desarrollado durante la creación del Instituto de Ciencias del Universo (INSU) del CNRS

© F. Reynaud/CNRS Photothèque

La valorización es una preocupación arraigada en el organismo.

El CNRS inicia un acercamiento con la universidad otorgando el estatus de «laboratorios asociados».

Una reforma importante interviene en 1966. Creado para paliar las lagunas detectadas en el seno de la universidad durante el período de entreguerras, el CNRS inicia un acercamiento fecundo con esta al crear el estatus de «laboratorios asociados». Puestas bajo la tutela de varias instituciones que contribuyen conjuntamente con medios humanos y financieros, esas estructuras garantizan la colaboración de los actores de la investigación. Esa reforma origina un movimiento que nunca ha dejado de funcionar desde aquel momento: actualmente más del 95 % de los laboratorios del Centro se basan en el principio de esa asociación con la universidad u otros organismos de investigación.

La década siguiente se inscribe en la extensión y amplificación de aquellas iniciativas. El año 1975 es revelador pues se inauguran programas interdisciplinares de investigación. El primero de ellos está dedicado al desarrollo de la energía solar y a la inclusión del campo específico de las «ciencias de la ingeniería» con la creación de un sector científico ad hoc dentro del instituto. Asimismo, se observa una apertura creciente hacia la industria nacional que empieza con la creación de clubes de relaciones industriales y que se prolonga gracias a la firma de acuerdos entre el CNRS y varias grandes empresas. De este modo, el CNRS se abre cada vez más a la sociedad…

Pierre Jacquinot, director general del CNRS e iniciador de los laboratorios asociados en 1966

© DR

Horno solar de 1 000 kW del CNRS, en Odeillo, Francia

© P. Dumas/CNRS Photothèque

© DR

Pierre
Jacquinot

Físico, director general del CNRS de 1962 a 1969
El físico de los átomos: del gran electroimán de Meudon a la dirección general del CNRS

El CNRS no quiere anteponer un tema a otro. Es una filosofía de libertad y de libre empresa.

© CNRS

Félix
Trombe

Químico, físico, espeleólogo

El pionero de la energía solar, desde el laboratorio de tierras raras en Meudon hasta el horno solar de Odeillo, Francia.

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Hubert
Curien

Cristalógrafo, director general del CNRS de 1969 a 1973
Ministro de Investigación

Quisiera volver a la Tierra un instante, dentro de mil años, solamente para poder ver lo que treinta generaciones de sabios habrán descubierto.

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Christiane
Desroches
Noblecourt

Egiptóloga

La gran dama del Nilo

Dirigieron el CNRS

1962 — 1969

Pierre Jacquinot

1969 — 1973

Hubert Curien

1973 — 1976

Bernard P. Grégory

1976 — 1979

Robert Chabbal

1979 — 1981

Jacques Ducuing